Creo que los retos en la vida son como los acantilados, cuando comienzas a enfrentarlos te encuentras entre las olas, pensando en que vas hacer, tienes tres opciones: te quedas revolcándote en las olas, ahogándote en tu propio miedo; empiezas a nadar en el mar buscando otro rumbo; o simplemente lo enfrentas. Pensarás: Pero esto es difícil!!! Sabes qué? Lo es, pero no es imposible. Sentirás que las olas te revientan en la espalda, te estrellan contra las rocas, cuando empieces a escalar sentirás que las manos te resbalarán en las rocas húmedas, y cuando estés cerca de la cima sentirás desfallecer pero paciencia, poco a poco se llega a la cima.
En cualquier momento puedes pensar en soltarte y caer al mar y algunas veces podrás comenzar de nuevo pero otras veces tendrás que tomar otro rumbo.
Lo único que estoy seguro es que la manera de llegar a la cima es con paciencia, perseverancia, fortaleza y fé en ti mismo. Cree en ti mismo y te asombrarás de todo lo que puedes lograr.
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